Museo do Ferrocarril

En 1873 se inauguró el primer ferrocarril que circulaba en Galicia, construido para unir a Santiago con el puerto de Carril, en la ría de Arousa. Aunque el recorrido era de tan sólo 43 kilómetros, se habían necesitado 13 años para su construcción, dadas las dificultades para encontrar el dinero necesario en una región pobre y aislada. La línea, que había sido proyectada por el ingeniero inglés Thomas Rumball y construida por su compatriota Hohn Sthephenson Mould, logró terminarse gracias a la compañía Credit Company Limited, que se convirtió en la principal accionista y envió a Santiago al joven londinense John Trulock para que se hiciera cargo de su gerencia.

Nació así The West Galicia Railway Company, Ltd., compañía que se mantuvo en activo, bajo control británico hasta 1928, cuando fue absorbida por una empresa española y, posteriormente también en ese mismo año, fue incautada por el Gobierno.

The West era gallega de nacimiento y británica de adopción. Además del capital y la administración, los ingleses aportaron su tecnología y los materiales, desde las locomotoras hasta los raíles e, incluso, el carbón quese importaba de Cork. John Trulock trasladó las oficinas de la Compañía a Villagarcía de Arousa, donde había una importante presencia inglesa ya que la Home Fleet atracaba durante largas temporadas desde 1874 hasta 1936.

Durante su gerencia, Trulock duplicó el recorrido de la línea hasta unirla con Pontevedra y enlazarla con la red nacional. En su casa de Iria Flavia, situada al borde de la línea y en cuyo balcón ondeaba la Unión Jack en los días de fiesta, nació su nieto el escritor Camilo José Cela Trulock, galardonado con el Nobel de Literatura en 1989 y que, orgulloso de sus orígenes familiares, creó en 1996 un pequeño museo, al que puso el nombre de su abuelo y con el que pretendió recuperar la memoria histórica de aquel primer ferrocarril gallego.

El Museo Ferrocarrilero “John Trulock”, hoy integrado dentro del Museo Camilo José Cela y con la colaboración de la Fundación de Ferrocarriles Españoles es un espacio único en el que se pueden encontrar todo tipo de piezas históricas entre las que destacan la colección de faroles, el tapiz de la compañía “The West” que colgaba en el despacho del gerente en Vilagarcía de Arousa (ca. 1890) y un Ford-T de 1917 igual al que tenía John Trulock y que fue el primer coche que circuló por Padrón y comarca.